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Reflexiones
Sí, siento vergüenza al ver el circo que han montado para el debate de los candidatos de los dos partidos mayoritarios. Que sea la noticia del mes, que lleven varios días dando la lata y que hoy se haya visto en los medios una espectación desmesurada, denota una tremenda inmadurez democrática. Y no sólo eso, sino que me resulta incómoda la falta de respeto que se está teniendo por los otros partidos que, supuestamente, también concurren a las elecciones generales. Estamos dando una imagen pobre y un mal ejemplo a los jóvenes que deberían tener unas referencias más compactas de nuestro sistema democrático, en el que deberían primar y ser habituales, al estilo de los Estados Unidos, las elecciones de los candidatos en cada partido y los debates con representantes de todas las fuerzas políticas.
El debate, que muchos profetizaban como dos monólogos, ha tenido bastantes enfrentamientos, aunque en forma de reproches y con cierto ambiente de bar. No voy a especular sobre quién ha ganado porque no es una competición; ganamos todos por el simple hecho de que se celebre. Por el contrario, si alguien ha perdido ha sido Manuel Campo Vidal, el moderador, que ha resultado algo pesado por la insultante actitud pedagógica hacia los televidentes y las ansias de protagonismo.
Ojalá haya primarias y debates en todo los partidos y elecciones y con más implicación, tanto de todas las opciones políticas como de los ciudadanos, para que consigamos que nuestra democracia, que tanto sufrimiento ha costado, sirva para algo más que para depositar una papeleta en una urna.
Se ven últimamente por estos parajes decálogos y 'memes' acerca de cómo hacer para ser un 'blogger' de provecho, esto es, tener miles de lectores, ser alguien influyente en la 'blogosfera' y que te llamen de todas partes para ganar mucha pasta y resultar cada vez más influyente para que así te llamen más y... Sueños húmedos y bromas aparte, procedo a comentar un par de cosillas:
No digo yo aquéllo de que hay que escribir para uno sin importar que te lean, porque eso lo dicen algunos 'top ten' con ese toque de que van 'sobraos'; a mí no me da reparo reconocer que me gusta tener lectores, muchos y buenos, porque así puedo —podemos— compartir e intercambiar información y cosas chachis, amén del cariño virtual que percibo. Mi mayor orgullo sois los casi cien santos que me seguís a través de RSS (que yo sepa) y los fieles visitantes que sois casi como de la familia.
También me gusta que me citen y enlacen cuando alguien pilla algo de aquí e intento hacer lo mismo (estoy pensando en cambiar el sistema de mp3 para que dejen de enlazar directamente al audio, que mira que me jode), porque para eso nos amparan las licencias Copyright o Copyleft y la decencia, ¡coño!.
Sé que escribo poco, sobre todo los últimos dos años, y es que, aparte de que ha sido una época difícil en algunas cuestiones, a veces soy demasiado exigente conmigo mismo y quedan muchas cosas en el fichero de apuntes sin publicar. Esto es algo inherente a mi carácter porque me pasa exactamente lo mismo con mis composiciones musicales.
Afortunadamente, algunos de los que hablan del tema en cuestión pretenden aconsejar o guiar a los que empiezan o quieren empezar o a los que buscan mejorar, aunque la mayoría lo suele hacer habitualmente. Es decir, que en esto de la blogosfera, los 'memes' y la leche en verso también hay gente guay, que lo sepas. Supongo que ya sabréis quienes son; yo no lo digo, que después me acusan de pelota. Pero ¡qué carallo!, que me acusen de lo que quieran, en mi casa digo lo que me da la gana: me refería a gente como Antonio (Tramontana forever), de esa que está hecha de maderas nobles como los buenos instrumentos.
Es evidente que no soy un modelo a seguir de 'blogger', pero espero estar por aquí —o por acullá— mucho tiempo para quien le apetezca pasar o quedarse que, al fin y al cabo, es lo que mola de todo esto.
Los datos del recuento de los votos de los emigrantes gallegos indican que el PP no conseguirá la mayoría absoluta. Hace unos días comenté que, independientemente de mi opción política, deseaba que terminase la posibilidad de que algún partido gobernase en solitario y no sólo eso, sino que cambiase el presidente del gobierno -creo que nadie debería presidir ningún gobierno más de dos legislaturas-. Aún no sabemos qué pasará, pero hay una clara esperanza de que se produzca una necesaria renovación de todas las instituciones, un aire (ya veremos si fresco o templado) que ventilará hasta las más oscuras dependencias. No se puede saber ni afirmar que, de producirse un cambio de gobierno, vaya a resultar mejor pero, como se suele decir, afortunadamente, el pueblo ha hablado. Ahora está en nuestras manos que Galicia reconstruya su futuro sin ponerle puertas al campo.
Y yo me pregunto: estos cabrones que matan a su pareja y después se suicidan, ¿no podrían suicidarse primero e intentar matarla después?
Estos días, con lo de la teta de Janet Jackson, se ha criticado mucho a los estadounidenses, pero por estos andurriales la cosa tampoco está para echar cohetes. Últimamente se ha visto en las televisiones españolas tetas 'pixeladas', pitidos para acallar tacos, encuadres ajustados y sospechosos desenfoques. Pero no sólo son los que hacen televisión sino los que la ven, y si no, díganme qué es lo que pasa cuando sale un pene en la tele -algo que se ve en rarísimas ocasiones y siempre con un fondo de murmullos y risas histéricas-, que parece que se asusta hasta el más liberal, aparte de los grititos y comentarios de las féminas, como el de "qué pequeña la tiene"; ¡joder!, la mayoría la tenemos pequeña (lo cual es muy cómodo, oiga) pero en los momentos adecuados crece sorprendentemente, a unos más, a otros menos. Es cierto que los americanos se pasan con esas cosas, y que su doble moral es totalmente criticable, sobre todo por el anuncio de emitir ciertos eventos en diferido para poder copiar, cortar y pegar los planos «incorrectos», como si de un Photoshop se tratase, pero aún nos queda mucho por remar a todos. En Ideasapiens han convocado a todo el mundo a enseñar un pecho y yo insto a los que realmente se consideran liberales y critican a los americanos, a que enseñen también sus partes. A ver si la gente deja de asustarse de una puñetera vez por ver un cuerpo desnudo, que es tal vez lo único natural que podemos encontrar en estos tiempos (sin contar a los de corporación dermoestética y demás charcuteros, claro).
Los concursos o festivales de música han terminado casi siempre con un resultado injusto; unas veces por un jurado incompetente y otras por ser el público quien emite el veredicto (dejándose llevar por cualidades distintas a las de rigor). Acabo de ver la final de OT (por deformación profesional) y no ha sido una excepción: ha ganado un desafinado cantante «afranciscado», ha quedado segundo un guaperillas con poquísimo talento y ha ocupado el tercer lugar uno de los mejores cantantes (por no decir el mejor) que han pasado por ese programa. Recuerdo una ocasión (hace muchos años) en la que estuve en un festival y uno de los participantes estaba «calentando motores» antes de salir a actuar; algunos compañeros le dijeron que tenía la guitarra desafinada (el pobre no daba para más), incluso alguno se ofreció a afinársela y contestó impasible y con un pasotismo casi macarra: «es igual». Pues como podéis imaginar, y a pesar de su también desafinada voz de becerro, ganó el concurso. En estos eventos siempre se dice «que gane el mejor», pero desgraciadamente casi nunca sucede. Está claro que el éxito es para los que «nacen de pie».
Alguien dijo que lo importante no es ser una persona conocida, sino una persona que valga la pena conocer. En contraposición a esta frase, que debería ser la máxima por excelencia del mundillo de la farándula, está lo que sucede en la vida real: un montón de famosillos anormales que estoy hasta las narices de encontrarme en cualquier medio de comunicación. Los medios tienen cada vez más poder pero últimamente son más odiosos, más casposos y más manipuladores. Bien es cierto que hay que distinguir entre prensa "seria" y prensa rosa o amarilla, pero en estos últimos años se ha producido una preocupante simbiosis entre ellas; desde aparecer en un telediario el resultado de un concurso de televisión (y no era "Saber y ganar") hasta leer en un periódico "serio" la crónica de una pandilla de mamarrachos, salidos de uno o varios programas "no serios"; mención aparte para los programas hechos por periodistas "serios" que contratan a los mencionados anormales en calidad de ¿periodistas?. Y sin olvidar que los medios de comunicación también se dedican ahora a echar entrenadores de futbol, santificar al sucesor del presidente, cagarse todos los dias en las muelas de un aspirante, humillar y crucificar a gente presuntamente inocente, etc. etc. Esto nos lleva a pensar que lo que se conocía como "opinión pública" es algo que, por su terrible manipulación, apenas tiene valor.
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