Uno de los mejores discos de Frank Sinatra y tal vez el menos conocido: «L.A. is my Lady» (1984). Si citamos en un estudio de grabación a una impresionante Big Band compuesta por músicos de la calidad de George Benson, Steve Gadd, Bob James, Lee Ritenour, Brecker brothers, Milt Jackson, Ray Brown, Marcus Miller, etc. —todo ello producido y dirigido por Quincy Jones—, para interpretar una magnífica selección de temas acompañando a un Sinatra maduro y libre de comercialismos, no se puede obtener otra cosa más que una obra de arte. Disfruten.
--
Para hacernos una idea clara de lo que quería expresar entonces, escuchemos la canción que da nombre al disco, «L.A. is my lady»:
Hay un magnífico documental de la grabación de este disco, «Frank Sinatra, portrait of an album» (retrato de un album), que parece haber sólo en VHS o láser disc, y prácticamente en sitios de segunda mano (lamentablemente en el eMule está incompleto), pero de visión obligada. Quien lo tenga o lo consiga que levante la mano.
Un desafortunado día, allá por los comienzos de los 80, le presté uno de los discos de mi hermano a un amigo. Este sinvergüenza escuchó el LP y lo dejó puesto en su tocadiscos para que le diera el sol vespertino. Siempre habíamos sospechado que Nacho no tenía muchas luces, pero ese día no le quedó duda a nadie, después de ver que el vinilo se había convertido en una especie de patata ondulada. ;-)
El disco era «The Stranger», de Billy Joel, y nos gustaba mucho, sobre todo por contener una de las mejores canciones de amor de la historia y tal vez su mejor composición, «Just the way you are», aunque siempre será conocido en nuestro país por «The piano man» («El hombre del piano») gracias a cierta cantarina. Escuchemos esa maravillosa canción antes de continuar:
Ahora se cumplen 30 años desde que este trabajo viera la luz, y Billy lo celebra con dos ediciones especiales que estarán disponibles a principios de julio de 2008 (una de ellas será una edición limitada de lujo con 2 CD + DVD). Con este vídeo (Billy Joel's 30th anniversary teaser) podemos hacernos una idea del asunto:
Si no lo conocen, nunca es tarde para rectificar. Si lo recuerdan, es un buen momento para la nostalgia.
Spyro Gyra es uno de los mejores grupos de jazz-fussion. Este disco, «Freetime», es uno de los más antiguos (1981) pero de los mejores. Personalmente es el que más me gusta, al igual que el tema que da nombre al disco. Jay Beckenstein, saxofonista, es el responsable de este proyecto y aún continúa al frente de este estupendo grupo, en el que forman o han formado parte músicos de la talla de Tom Schuman, Brecker brothers (faltaría +), Steve Gadd (uno de los mejores baterías del mundo), Steve Jordan, Manolo Badrena, Dave Samuels, y un largo etc. En su extensa discografía podemos encontrar otras grabaciones magníficas: Carnaval, Incognito, Morning dance, City Kids (tremendos), Fast Forward, Love and other obsessions, etc. Un regalo para los oídos.
George Duke es uno de los músicos a los que, desafortunadamente, no había prestado la atención que merece en los últimos años, sobre todo al margen de sus dúos con el gran bajista Stanley Clarke. Pero no se engañen, esto no significa que no sea un magnífico pianista, compositor y productor, y más después de escuchar su último y reciente trabajo, «In a mellow tone», un elegantísimo disco en el que se desprende un poco del 'fusion' y el 'R&B' que tan magistralmente ha manejado para acercarse más al Jazz, aunque se agradece que mantenga su pasión por el piano Fender Rhodes. Además canta alguna canción, como «In a mellow tone» de Duke Ellington o la preciosa «Down the road», una de sus composiciones -ambas son un envolvente 'swing' con escobillas- y confieso que me gusta mucho su forma de cantar, original, con sensibilidad. También hay un pequeño regalo, una versión a piano del "I love you Porgy" de los Gershwin. Le acompañan Terri Lyne Carrington (batería), Brian Broomberg (contrabajo), Ray Fuller y Mike Miller (guitarra), Everette Harp (saxos), Dennis Farias (trompeta y fliscorno) y Munyyngo Jackson y Airto Moreira (percusión). Un disco suave (como indica su título) pero intenso, una de las grabaciones que más me ha gustado este año y que recomiendo a todos, incluso a los que hayan probado poco el Jazz.
Hace unos días, mi amigo Nacho -que se declaró gran lector de JamSession, aunque no le creo- me preguntó si ya había escuchado «Morph the cat»; en ese momento me di cuenta de que había olvidado comentar el último y esperadísimo trabajo del genial Donald Fagen, que me regaló mi hermana el día de mi santo (gracias mil). No es fácil comentar un disco que te deja sin palabras. Varias personas han coincidido conmigo en que Donald nos ha vuelto a impresionar, regalándonos un ramillete de temas preciosos, impregnados algunos de ciertos olores y sabores de tiempos pasados y tocados todos con su original varita de las geniales armonías escurridizas pero que siempre llegan a buen puerto. Como siempre, se sirve de unos magníficos coros masculinos, mixtos o regrabados por él mismo, y de unos arreglos impecables. La rúbrica viene de la mano de músicos excepcionales como Keith Carlock (batería), Freddie Washington (bajo), John Herrington (guitarra), Ted Baker (piano), Phonus Quaver (vibráfono), Walt Weiskopf (saxo), Howard Levy (armónica) y muchos otros. Un gran disco -otro- de mi músico favorito que aparece en la portada con la expresión nostálgica de quien ha perdido recientemente a su madre.
Hace unos días estuve de cumpleaños; la pista -un poco confusa, lo reconozco- estaba en la anotación de Jobim. Me han regalado dos estupendos discos, reediciones de sendas grabaciones legendarias: «A love supreme (deluxe edition)» de John Coltrane y «Thelonious Monk quartet with John Coltrane at Carnegie Hall». Me encuentro un poco perezoso para comentarlos, pero creo que será suficiente con decir que son unos discos deliciosos para cualquier aficionado al Jazz. He de confesar que por mi mayor afinidad con el 'Jazz-Fusion' no tengo muchos discos de este estilo, pero los he recibido con las mismas ganas con que había expresado mi deseo de tenerlos. A veces me preguntan por discos nuevos, nuevos músicos, nuevos aires, y siempre pienso o digo lo mismo: hay tantas cosas del pasado aún por escuchar... A pesar de esto, seguiremos intentando repartir el interés entre lo hecho, lo que se está haciendo y lo que está por hacer.
No conocía a Jeff Lorber -a pesar de que su carrera comenzó en 1977- hasta que, hace unos meses, escuché uno de los temas de su último disco, «Flipside». No tardé mucho en conseguirlo y ni que decir tiene que me encantó, fue el disco que más escuché este verano. Me siento muy identificado con los pianistas que utilizan «Rhodes» o sonidos similares y hacen música 'fusion' y 'funk' de calidad. Su biografía lo explica mucho mejor: «Do you know Jeff Lorber? Sure you do. He's the guy with the funky sound, the keyboard player who mixes old school R&B rhythms with jazz improvisations, and bebop creativity with pop song craft». Pues eso. Estupendo trabajo que recomiendo vivamente.
Para los que les cuesta escuchar Jazz (o entenderlo o «lo que sea») y no pueden salir a la superficie del mar de la música popular y mediática, les sugiero que escuchen el nuevo e impecable trabajo de Herbie Hancock, «Possibilities». No digo yo que éste sea el objetivo del disco, pero es posible que resulte más cercano porque el aderezo 'jazzístico' es suave y porque ha invitado a cantantes como Sting, Joss Stone, Annie Lenox, Paul Simon, Christina Aguilera, Raul Midón, John Mayer, etc., interpretando temas -convenientemente acompañados y arreglados por Herbie- como el conocido «Sister moon»; hasta hay una versión de «I just call to say I love you» con una bonita armonización que no resulta tan hortera -con todos mis respetos hacia el genial Stevie Wonder-. Puede que en otra ocasión hable de otros discos que nos acerquen un poco más al Jazz.
No se puede decir que sea un fanático del saxofón, pero he tenido que rendirme ante este disco de David Sanborn: «Closer», un trabajo impecable en el que consigue un sonido cálido y nítido, recreando distintos ambientes con una banda envidiable (Steve Gadd, Russel Malone, Bob Sheppard, Christian McBride, etc.) y unos magníficos arreglos. Pero esto no es todo: David tuvo la genial idea de invitar a la cantante Lizz Wright para colaborar en una composición de James Taylor, «Don't let me be lonely tonight», que es una de las más bellas canciones que he escuchado en mucho tiempo, incluída la letra; «Do me wrong, do me right, tell me lies but hold me tight. Save your goodbyes for the morning light, but don't let me be lonely tonight...». Háganse el favor de escuchar este precioso disco, vale la pena.
Ya hablé hace tiempo de este disco, pero fue en mi vida 'bitacorera' anterior y quiero que quede constancia en JamSession, además de que ha sido uno de mis favoritos durante 2004. Lizz Wright es una de las mejores voces que he escuchado en mucho tiempo y «Salt» es el nombre de su primer trabajo y de la canción más impactante del disco, aunque su tarjeta de presentación fue con el precioso tema «Open your eyes, you can fly», una composición de Chick Corea que ya había grabado Flora Purim en 1976. Este trabajo impregnado de 'soul' fue producido por Tommy LiPuma, el batería Brian Blade y Jon Cowherd, en el que colaboran «grandes» como Danilo Perez (piano) o Chris Potter (saxofonista de Steely Dan en "Two against nature"), entre otros. Ahora Lizz está preparando su segundo proyecto, «Dreaming Wide Awake», que saldrá al mercado en Junio. Ya estoy deseando escucharlo, aunque casi me apetece más ir a alguno de sus conciertos (malo será que no vuelva en verano). Por cierto, hace poco ha colaborado en otro disco, pero lo contaré otro día porque merece un capítulo aparte.
Hoy mismo he escuchado una entrevista en Área Reservada (Radio 3) a Eythor Gunnarsson, el estupendo teclista y compositor del grupo islandés «Mezzoforte», que había hecho una genial canción en 1983 llamada Garden party (seguro que os suena y a lo mejor os trae gratos recuerdos, como a mí); él mismo tocó una maravillosa versión en directo con un piano eléctrico, además de un 'medley' de temas de Randy Crawford, a la que acompañó en su gira de 1991. Hace poco han sacado un nuevo disco al mercado, «Forward motion», grabado por los cuatro componentes originales (Fridrik Karlsson, guitarra; Eythor Gunnarsson, teclados; Johann Asmundsson, bajos y Gulli Briem, batería) en el que vuelven a sus raíces haciendo «'funky grooves' con melodías pegadizas, armonías con fundamento y arreglos 'cool'». ¡Viva el 'funky'!
Tengo desde jovencito la casete original (¡qué tiempos!) del disco de 1977 de Jayme Marques «So much feeling» (como se demuestra en la foto). Estuve indagando en Internet si había alguna edición en CD del mismo, y la encontré en Discoweb, por lo que lo pedí inmediatamente. Lamentablemente me han comunicado que no está disponible, ni aquí ni a través de sus proveedores del Reino Unido (Guayominí) o Estados Unidos. Mi gozo en un pozo. Pero en una inesperada maniobra de mi maltrecha memoria, recordé el estupendo catálogo de música brasileña «Tangará», donde ya había adquirido algún otro disco (de Jobim) y les envié un correo (están a punto de poner el catálogo en su web); sucedió lo que no esperaba: «Sí, te lo enviamos enseguida». Un gustazo. Acabo de recibirlo y os aseguro que me siento como si me hubieran quitado 20 años de encima. «So much feeling» es un trabajo estupendo de este músico brasileño afincado en España desde los sesenta (cuando vino con la orquesta «Orfeo Negro»), que actuaba en el Whisky Jazz de Madrid, ofreciendo un novedoso estilo «bossa nova-jazz-fusion», que en aquella época hizo las delicias de los afortunados espectadores. En este disco hay una canción por la que tengo una especial predilección, ya que la tocaba con mi grupo de juventud y se convirtió en el himno de las actuaciones nocturnas: se trata de «Las tres de la mañana» (tres horas da manha), una 'bossa' bonita y alegre donde las haya. También hay otros temas estupendos como «So much feeling» (homenaje a Tete Montoliu), «Quem ta com samba» o «Veracruz», un tema en el que canta el gran Pedro Ruy-Blas. Los músicos que participaron en este disco son: Jayme Marques (voz, coro, guitarras y percusión), Jorge Pardo (saxo, flauta y percusión), Rafael Ferro (piano Fender Rhodes), Michael Berti (bajo Fender, percusión, coro y cuica), Manolo Heredia (batería), César Berti (congas, percusión y coro) y Pedro Ruy Blas (percusión, coro y solo en «Veracruz»).
Poco antes del pasado verano salió a la luz el nuevo, esperado y magnífico trabajo de Abe Rábade: Abe Rábade GHU! Project Vol. 1, con una formación de quinteto, compuesta por Abe Rábade (piano), Paco Charlín (contrabajo), Ramón Ángel Rey (batería) y una sección de viento a cargo de Chris Kase (trompeta y fliscorno) y Jesús Santandreu (saxo tenor), aparte de la colaboración en dos temas del estupendo guitarrista compostelano Michel González (que está ahora en la Berklee de Boston). Nueve temas, siete de Abe y otros dos, «Footprints» de Wayne Shorter y «Trinkle Tinkle» de Thelonius Monk, todos ellos arreglados magistralmente por el propio Abe Rábade, conforman este delicioso disco, imprescindible para los amantes del jazz. Si te interesa, no te pierdas esta entrevista en Tomajazz.com.
Ha sido una grata sorpresa conocer (escuchar) a Till Brönner, un estupendo trompetista al que también le gusta cantar y no lo hace nada mal, de hecho recuerda un poco al gran Chet Baker. «That summer» es un estupendo disco, dulce, cuyos arreglos orquestales aparecen en su justa medida envolviendo su cálida voz y sus magníficos solos de trompeta. Además del simple placer de escucharlo, será un perfecto aliado en una velada romántica o en un momento de nostalgia.
He visto una reseña en el semanal de El Mundo presentando los nuevos trabajos de dos cantantes que consideran herederos de Harry Connick Jr. (casi los presentan como debutantes por no ser muy conocidos hasta ahora): Michael Bublé, del que hablé hace poco, y Jamie Cullum (al que también comparan con Robbie Williams), un chico inglés que tiene una voz más rasgada y pop, una mezcla de 'blues' y 'grunge' (no en vano también flirteó con esa 'onda' y se nota en algún tema) pero que en su último disco «Twentysomething» se lanza a 'swingear', aunque con un estilo más 'jazzístico', tal vez por sus anteriores experiencias como pianista de bar. El caso es que no desentonan mucho estos contrastes variopintos y resulta un disco agradable, aunque es arriesgado compararlo con la voz impecable de Bublé, si bien su ventaja es que toca el piano y compone alguno de los temas de esta grabación (destacar el estupendo tema que da nombre al disco), en la que se pueden escuchar algunas interesantes versiones de temas clásicos, como «What a difference a day make» o «I get a kick out of you» (exceptuando «Singing in the rain», que resulta algo chirriante). De todas formas creo que tendrá mucho éxito por su personal sonido y por resultar un poco más comercial, sin obviar su 'look' (casi aniñado) de cantante 'rock-pock' que posiblemente le incluirá en el punto de mira de las 'fans'.
He de reconocer que hace tiempo que no escuchaba un cantante que me haya calado hondo como el canadiense Michael Bublé; tal vez desde que escuché a Harry Connick jr. no había oído 'swingear' decentemente al estilo de Frank Sinatra. Michael, con sólo 25 años, tiene una estupenda voz: dulce, cálida, con una buena tesitura y unos agudos nítidos y potentes, e interpreta las trece canciones de su nuevo disco con gran elegancia y con la personalidad necesaria para no resultar una imitación del gran «ol' blue eyes». Por si fuera poco, tiene unos arreglos magníficos de David Foster y ha contado con unos músicos extraordinarios, conformando una big-band fantástica; entre ellos podemos citar a Dean Parks, John Pisano, Vinnie Colaiuta, Joe Labarbera, Gary Grant y la colaboración especial de Barry Gibb (de los Bee Gees) en algunos coros.
Acabo de quedar gratamente sorprendido con una voz enérgica que será sin duda un claro referente de la música 'soul-pop' de esta década: Joss Stone, con su disco «The soul sessions», que al escucharla -sin verla- uno se podría imaginar a una cantante de raza negra, pero no es así: es una rubia de ojos azules, inglesa y lo más sorprendente es que tan sólo tiene 16 años; después de escuchar algunos temas de su disco, me atrevería a decir que es una mezcla entre Janice Joplin y Mick Hucknall. De todos modos espero que no se desmadre y que eduque su voz adecuadamente, que aún tiene bastante por pulir. Que ustedes lo disfruten.
Eumir Deodato es un estupendo músico brasileño que empezó su carrera en solitario en 1973 (también ha sido arreglista de Antonio Carlos Jobim, Frank Sinatra, Roberta Flack, Bjork, etc.) con el disco Prelude, una joya de la música 'fussion-funky' de los setenta -y del piano Fender Rhodes-, en el que hizo una sorprendente versión del conocido tema de Richard Strauss «Así habló Zaratustra» (el que fue sintonía de «2001, una odisea espacial»), así como otra versión del clásico «Preludio a la siesta de un fauno» de Debussy y otros temas propios, que avalan su calidad como compositor. En esta grabación le acompañaron músicos de la talla de Ron Carter, Stanley Clark, Airto Moreira, Billy Cobham, etc. Fue mi primera aproximación a la música fussion (junto a Spyro Gyra) y el comienzo de mi afición a los pianos 'Rhodes'. Espero que os guste.
Cuando vi la película «Viven», aparte de gustarme e impresionarme por la historia, recuerdo que aluciné con la versión del «Ave María de Shubert» que suena al final, acompañando unas imágenes aéreas que te dejan pegado al asiento cuando todavía no has reaccionado a la dantesca peripecia que sufrieron sus protagonistas. Esta versión estaba interpretada por una voz indescriptible, increíble, inaudita: la de Aaron Neville. Ahora, a los 62 años (su voz atiplada parece que tiene 30) acaba de estrenar «Nature boy», en el que canta standards como «Summertime», «Our love is here to stay» o «Cry me a river», que resultan unas versiones sorprendentes por su peculiar forma de cantar; además en este disco podemos encontrar músicos tan estupendos como Ron Carter, Michael Brecker o Roy Hargrove.
No podría inaugurar la sección «Discos» con otro que no fuera «The Nightfly» (1982) de Donald Fagen, teclista, compositor, arreglista, productor y cantante del grupo Steely Dan. Fue su primer trabajo en solitario después de grabar, junto a Walter Becker, dos de sus mejores discos: «Aja» y «Gaucho». No sabría qué temas destacar porque todos son extraordinarios; por citar algunos, «Green Flower street», «I.G.Y.», «Maxine» o «New Frontier». Entre los estupendos músicos que colaboran podemos encontrar a Jeff Porcaro (desaparecido batería de Toto), Anthony Jackson, Brecker Brothers, Larry Carlton o Chuck Rainey. Para los interesados, hace poco que han editado un DVD-audio de esta grabación, en la que se incluye el estupendo videoclip de «New Frontier». Es una verdadera obra maestra, uno de los mejores discos de la historia de la música moderna y, sin duda, mi favorito.
Por fin he escuchado el último disco de Steely Dan, «Everything must go» (estos dias ha comenzado su gira por USA). Tiene temas estupendos, como «Things i miss the most» o «Pixeleen» (mención especial para todos los coros y para la intro de «Everything must go»); Walter Becker (guitarrista) toca el bajo de nuevo, y por ello alguno recuerda la época de «Gaucho». Tal vez este disco no está a la altura del anterior, ni de los antiguos, pero es que estamos hablando de alturas muy «elevadas»; de hecho, para mí el mejor disco de la historia del Pop es el primero que hizo Donald Fagen en solitario, «The Nightfly». Es posible que EMG sea fruto de una inevitable maniobra discográfica después del éxito de «Two against nature», pero tras esperar tanto entre disco y disco, se agradece. Lo más chocante de EMG es el tema que canta Walter, «Slang of ages»; hace unos años grabó un disco en solitario, «11 tracks of whack», en el que cantaba todos los temas y puede que por eso no tuviera el empuje deseado (supongo que inevitablemente lo compararían con el sonido Steely, con el habitual Donald Fagen cantando); a pesar de que su voz es un poco grave y con una resonancia extraña (aunque muy bluesera), ha resultado un tema muy bonito. De todos modos, espero que disfrutéis tanto como yo con este estupendo disco.