Me entero por JNPDI que el pasado domingo (anteayer) falleció el canadiense Oscar Peterson, una de las más importantes figuras del Jazz, músico genial y pianista virtuoso. Un artista irrepetible que compartió escenario y amistad con otros como Neils Pedersen (su fiel escudero), Joe Pass, Ray Brown o Ella Fitzgerald, la mayoría ya fallecidos. El Jazz se queda mucho más huérfano; aunque no podemos desdeñar el talento que hay en la actualidad, poca gente tiene la fuerza natural que tenían estos maravillosos seres. Somos muy afortunados por haber podido verlos o por escuchar esa música que ahora es su impagable legado. D.e.p.
Hoy (21/12/2007), en la sección «La parte por el todo» del gran programa «Saber y ganar» de la 2, han puesto una música para adivinar que reconocí enseguida porque, además de ser de mis favoritas, parece obvio que John Williams se inspiró en ella para la música de Star Wars. Se trata de un fragmento que pertenece a la obra de Gustav Holst «Los planetas, op. 32», concretamente al primer movimiento, «Marte, el portador de la guerra». Ya saben, citen el origen para que cuando le llegue al concursante nos lo agradezca. De nada. ;-)
Me siguen alucinando los cuadros hechos en sitios —y con medios— poco habituales pero con talento, como estos (vistos en best pics around) que están hechos en las lunas traseras de coches cuyos dueños son un poco guarrillos. Del «Lávalo, cerdo» a una obra de arte; eso sí que es originalidad.
El 41, aunque es primo, resulta un número un poco soso (y, por ejemplo, tiene 1 millón de entradas menos en Google que 40), pero son los años que cumplo precisamente hoy. El problema de la crisis de los 40, o de darte cuenta de que ya eres un cuarentón, es que en condiciones normales te queda ya menos de media vida, y eso empieza a escocer. En cualquier caso me gusta cumplir años, espero cumplir muchos más y que ustedes lo vean.
Obviamente me he aprovechado del nombre de «El peine de los vientos» —la obra que más me gusta visitar de Chillida porque implicaría estar en San Sebastián— para bautizar el que podría ser el instrumento más grande del mundo. Aunque en vez de «La flauta de los vientos» debería ser «El órgano del mar» (Sea organ), porque en realidad está hecho con 35 tubos de órgano que suenan gracias al aire que empujan las olas, una mecánica similar a la del «peine» donostiarra.
Recuerdo que en las primeras clases de música de la infancia, mis queridos y añorados profesores Xe Cabaleiro y Atilano Pereira nos hablaban de que el origen de la música se puede atribuir al mar, su rumor y el ruido de las olas chocando contra las rocas; seguro que les habría encantado este maravilloso instrumento que tiene forma de escalera, mide 75 metros, está hecho de mármol y se encuentra en Zadar (Croacia). Las curiosas armonías que forma dependen de la altura de la marea y de la frecuencia de las olas. Lo he visto en Tekenstein vía Knuttz y suena así (el primer "acorde" me recuerda al comienzo del tema principal de «Cinema Paradiso», de 9ª):