Estos días he incluído en mi lector de 'feeds RSS' algún que otro weblog que no conocía. Uno de los que más me ha llamado la atención es «Máquina blanda», cuyo autor conocí hace poco y tiene unos artículos musicales muy interesantes, sobre todo la serie titulada "Artistas sobrevalorados" (Springsteen, U2, Génesis...) que no tiene desperdicio. Pero he visto además algo que me ha dejado sin palabras y es la tecnología que está desarrollando la empresa irlandesa Steorn que genera energía gratuita, limpia y constante. Como ellos mismos dicen en el anuncio que publicaron en la revista "Economist", «imagina un mundo con energía infinita, no tener que recargar nunca el móvil, no tener que volver a llenar el depósito de gasolina de tu coche». Si esto funciona de verdad (parece ser que va por buen camino) sería uno de los más importantes descubrimientos de la Humanidad, cambiaría la economía mundial, desaparecerían todos los tinglados energéticos que mueven -mal- el mundo y se dejarían de exprimir los recursos naturales. Yo también estoy pez en Termodinámica; ¿hay algún científico en la sala que nos pueda explicar esta historia?
Ha habido y habrá cambios en mi vida. No todos son buenos ni radicales, pero se agradece que uno pueda ahuyentar la monotonía a estas alturas del cuento. Hace poco más de un mes me contrataron en Hipersónica y finalmente lo he dejado; varias razones me han llevado a hacerlo, pero prefiero no comentarlas. Lo siento, sobre todo, por la gente que me dio ánimos y me felicitó. Para compensar eso, es posible que escriba en un medio no virtual, pero ya lo comentaré si llega a ser un hecho.
Hay otros pequeños cambios que se deben en parte a problemillas de salud, que aunque no son graves hacen que varíe alguno de mis hábitos. No sé de dónde me salió, pero hoy le dije a mi médico, a Paloma, mi ángel de la guarda: «lo que quiero es dejar de ser hipocondríaco». Entre risas me confesó que parecía el título de una canción; no le falta razón. Sí, llevo una temporada siendo aprensivo cuando nunca lo había sido. La vida te golpea, te sonríe, te sacude, te mece... todo acaba afectando de una u otra forma a tu carácter, a tu actitud, a tu existencia, y no tiene fácil remedio. Lo peor -por no tratarse de nada natural y depender sólo de la estupidez humana- es la gente que parece que disfruta jodiéndote, como una conocida que me encontré hoy y que, después de bromear con ella porque no me veía, me espetó lo que uno ya ha oído otras veces y tanto detesta: «... y eso que es fácil verte». Odio que me recuerden que estoy gordo, aunque sea con ese ingenio digno de un título del CCC. No, uno no puede estar gordo por causa mayor, como una depresión unida a un desorden alimenticio y a una bipolaridad (por ejemplo, que no es el caso); no, tú eres un gordo hijodeputa y punto.
No se preocupen por mí, esto es un pequeño desahogo para calentar motores y afrontar el resto de la vida con una sonrisa en los labios.
Me acabo de enterar: Steely Dan live 2007; Steely Dan volverá a hacer una gira el año que viene, en 2007. Hasta el momento sólo hay una fecha confirmada (el 19 de enero en Santa Ynez, California), así que habrá que esperar para conocer todo el recorrido. Me pregunto, aunque no muy optimista, si vendrán a Europa (ya no digo a España, que sería raro raro raro). Lo he dicho muchas veces y lo vuelvo a repetir: no quiero morirme sin ver a mi grupo favorito en directo y cada vez hay menos oportunidades (ya son mayorzotes... y yo también, jeje). Espero que el 2007 sea, por fin, el año en el que pueda asistir a un concierto de Steely Dan. Ya volveremos a hablar cuando haya datos suficientes. Visto en Radio Dupree.
Anteayer tenía una cita en Lugo -afortunadamente ineludible- que resultó mucho más agradable de lo que me podía imaginar. El plan estaba muy claro: ir, por fin, al Festival de Jazz para ver y escuchar en directo a uno de mis pianistas 'fusion' favoritos, Jeff Lorber, y al excepcional batería Ricky Lawson (que formó parte de Steely Dan y cuyo curriculum impresiona), que tocaban junto a otros dos músicos estupendos, el bajista Tom Kennedy y el saxofonista Gary Meek. No me voy a extender en calificativos, pero quiero dejar clara una cosa: la música hay que escucharla en directo. Esta actuación fue la caña, desde la primera parte del primer compás; no suelo expresarme en estos términos, pero sé que así se me puede entender mejor. Además lo fue en varios sentidos, ya que el curioso auditorio del Círculo de las Artes parecía un gran bar con palcos, por lo que las cervezas llenaron las pequeñas y redondas mesas de los numerosos asistentes (sorprende ver pasar a los camareros). Esta formación, cuyos músicos también desprendían simpatía y complicidad a raudales, se presentaba como «A Blast of Funk'n'Fusion», que revela el estilo de música que han elegido para comunicarse con el público; algo similar, como ya he dicho en alguna ocasión, a lo que me gustaría hacer de mayor. O sea, la caña.
Después de un intenso, muy intenso concierto, llegó la constatación de que este tipo de músicos son muy cercanos y accesibles al público, por lo que algunos nos aprovechamos y no dudamos en charlar y fotografiarnos con ellos. Y aquí empieza la segunda parte de la historia; Jeff fue muy amable, respetó que me gustara más la versión «Flipside» de su sencillo pero gran tema "Tune 88" y después se prestó a inmortalizar el momento. Al dirigirme al escenario, escuché a dos chicos hablando de algo que me sonó ('2 against nature'), por lo que no pude contenerme y me uní a su conversación; acababa de conocer a una gente estupenda que, además de ser la sección rítmica del grupo «Amoeba Split», también son admiradores de Steely Dan, sobre todo Alberto Villarroya, a quien identifico como una especie de alma gemela y con quien tuve la suerte de compartir café y tertulia hasta mi regreso a Santiago. Ricky Lawson es un tipo muy dicharachero, simpático y agradable (contagió a todos durante la actuación); no dudó en posar para una foto conmigo (que sacó Alberto, ¡muchas gracias!), aún cuando le dije que me encanta Steely Dan, a lo que contestó irónicamente pero con gracia: «¡no, no me lo puedo creer!» (supongo que estará cansado de que le recuerden sus tiempos con Donald y Walter).
Ya lo hice en persona, pero quiero volver a dar las gracias y felicitar a los organizadores de este magnífico Festival de Jazz por su gran labor y por mantener un altísimo nivel año tras año. Que cunda el ejemplo.
Estos son los posts que he publicado en Hipersónica estas últimas semanas (no os perdáis el «Jazz en colores»):
13 nov | Jazz en colores
09 nov | Jazz radio toolbar
09 nov | Festival de Jazz de Gijón 2006
08 nov | JazZaragoza 2006
05 nov | XIII Festival de Jazz de Lleida
03 nov | Más Jazz en Andalucía
02 nov | 26 Festival de Jazz de Cartagena
01 nov | George Benson y Al Jarreau graban juntos
Creo que ya mencioné el 'finger tapping' en alguna ocasión. Hace -demasiados- años vi en directo a Stanley Jordan en el Festival de Jazz de San Sebastián, que fue uno de los primeros guitarristas que popularizó esta técnica (por cierto, actuaba de telonero de Manhattan Transfer). Ahora hay infinidad de músicos que siguen popularizando y perfeccionando el 'tapping', pero me ha llamado la atención (vía Digg) este habilidoso guitarrista, Chris Broderick, que toca así el «Rondo alla Turca» de Mozart (con una guitarra, claro):
Youtube nos sigue dando la posibilidad de descubrir cosas que de otro modo nunca conoceríamos, como lo que hace David "fingers" Haynes: toca la caja de ritmos como si se tratase de una batería. Es decir, que utiliza sus dedos (de ahí su apodo) para tocar en los 'pads' de la caja de ritmos como si fuesen baquetas y pies en una batería normal. Cualquiera que haya usado un artilugio de esos (o un teclado con sonidos de percusión) sabe que hacerlo es harto difícil, aunque llevar un ritmo fácil (como un rock lento) no es demasiado complicado si se practica un poco. Lo que es casi imposible es sonar como un instrumentista de mucho nivel; este es el caso de David, que es un buen batería (se puede comprobar en sus otros vídeos), pero además tiene esa tremenda habilidad que le permite llevar un ritmo complicado, hacer 'breaks' e incluso un solo de los de verdad con sus dedos y una puñetera caja de ritmos. Si damos por hecho que no hay trampa -y juraría que no la hay- no me digan que no es para alucinar. Visto en MusicThing.