Ayer estuve en Boiro por asuntos familiares (gracias, Conchita) y tomamos café en un preciosa cafetería llamada «Rick's», como el de Casablanca, obviamente ambientada con elementos de la genial película. Pero lo que más llama la atención es el piano; sí, un piano en una cafetería, algo que no es muy común y mucho menos si se trata de un cola «Erard» parisino de principios del siglo XX, muy parecido (casi igual) a este. Como me cuesta no tocar los pianos que tengo cerca, le pedí permiso al dueño para probarlo, que amablemente me invitó a hacerlo («si sabes tocar...»). El pedal estaba un poco duro, la pulsación me resultó rara y estaba algo desafinado, pero el sonido es muy bueno, lo que me lleva a pensar que simplemente necesita un repaso de un 'luthier' (bien, una cafetería tampoco es el hábitat ideal para un piano). A pesar de todo creo que no tendré muchas oportunidades de tocar un piano similar.

