Hacía mucho tiempo que no iba a la «estación de montaña Manzaneda», en la provincia de Orense, cerca de mi tierra de origen; haciendo cálculos, aunque un poco imprecisos, creo que la última vez fue hace unos 25 años. Resultó ser un fin de semana estupendo (el de hace una semana) en compañía de unos amigos, pernoctando en Pobra de Trives, en la «Casa Grande de Trives», un pazo muy bonito pero bastante inútil, ya que sólo para dormir y desayunar resulta excesivamente caro. Lo mejor fue nuestro paso por una taberna, «O Bodegón», que tiene un vino de la casa muy rico (es una zona de buenos vinos) y, lo más sorprendente, dos chimeneas y futbolín (cuidado que también tiene un 'friki'); ni que decir tiene que pasamos un rato muy agradable al calor de la 'lareira', antes de cenar un caldo y huevos fritos con chorizo en «La Viuda». También hice una escapada al pueblo de Manzaneda, donde hay un pequeño negocio que se dedica a hacer unos embutidos deliciosos (chorizo, salchichón, 'androias'...), «Industrias Manzaneda», hábilmente encontrado por mi padre hace mucho tiempo y que ahora tendré más a mano porque su dueño me ha dicho que se pueden comprar en los supermercados «Froiz» de Santiago. Al día siguiente aproveché para hacer una visita sorpresa a mis tíos de «A Rúa» para posteriormente coger carretera hacia Santiago, parando en Lalín para comer un buen cocido (lástima que aún no es época de grelos por allí). En fin, una visita a la nieve que resultó más gastronómica que otra cosa.


