Los datos del recuento de los votos de los emigrantes gallegos indican que el PP no conseguirá la mayoría absoluta. Hace unos días comenté que, independientemente de mi opción política, deseaba que terminase la posibilidad de que algún partido gobernase en solitario y no sólo eso, sino que cambiase el presidente del gobierno -creo que nadie debería presidir ningún gobierno más de dos legislaturas-. Aún no sabemos qué pasará, pero hay una clara esperanza de que se produzca una necesaria renovación de todas las instituciones, un aire (ya veremos si fresco o templado) que ventilará hasta las más oscuras dependencias. No se puede saber ni afirmar que, de producirse un cambio de gobierno, vaya a resultar mejor pero, como se suele decir, afortunadamente, el pueblo ha hablado. Ahora está en nuestras manos que Galicia reconstruya su futuro sin ponerle puertas al campo.

