Paris Blues
Hace unos días, a raíz del fallecimiento de Paul Newman, en «Jácaras reales» recordaron una de las películas en las que trabajó, «Paris Blues» (traducida de forma absurda por «Un día volveré»), porque tiene mucho que ver con el Jazz, no sólo por la historia sino también por la banda sonora —de Duke Ellington— y por las estelares apariciones de Louis Armstrong. No la conocía, no dudé en intentar conseguirla y, aunque no es una obra de arte, me ha encantado verla, por lo que le doy las gracias a José Miguel.
Pero lo más curioso es que poco después de empezar la película, instintivamente le di al botón de pausa; aparecen Paul Newman y Sidney Poitier en el escenario de un club parisino (Club de Marie) y me doy cuenta de que la imagen me resulta familiar. Después de un par de avances y retrocesos, consigo el ángulo deseado:

¡Claro! Esos ladrillos vistos, esa batería tan peculiar, ese piano vertical sin la tapa frontal, esa silla y esa estructura con espejos… son los de la preciosa lámina de una foto tomada por Larry Shaw que desde hace tiempo preside mi sala de estar donde antes se encontraba mi piano de pared. En cuanto la vi me evocó los típicos ensayos otoñales en locales cutres, y me gustó tanto que por eso no dudé en que tomara camino a mi casa desde USA; en un ambiente algo lúgubre, Duke toca un descuidado piano de pared, en la caja de la batería descansan unas escobillas y Satchmo parece tocar inusualmente relajado su trompeta mirando al Duque:

Ahora sé que la foto fue tomada en ese club, posiblemente en algún descanso del rodaje de «Paris Blues» —y que el piano era un Steinway—. Las fotografías suelen representar mucho más de lo que muestran, y yo estoy encantado de haber descubierto algo más de esta que me cautivó desde el primer segundo. Tal vez llegue a enterarme de más cosas sobre ese momento que aún desconozco.


