Mi piano Roland RD-170
Mi primer piano eléctrico de escenario —¡chispas!— acaba de llegar a casa, el Roland RD-170 (casualmente el día de Santa Cecilia). Sí, es el primero, ya que había tenido órganos, teclados y un piano de pared, pero no uno de este estilo, que tratan de imitar la pulsación de un piano en un teclado portátil y poco pesado de 88 teclas (no la imitan a la perfección, pero se va progresando). Como es casi imposible poder probar pianos porque las tiendas sólo tienen un par de ellos de muestra (o ninguno, como por aquí), me decanté por comprarlo de segunda mano, porque para no poder probarlo prefería gastar menos. El RD170 está muy bien pero no es ninguna virguería —un tacto más blando de lo que pensaba— aunque confío en que cumpla su función y que me anime a volver a tocar, a ser posible más que nunca (ahora no tengo la excusa de molestar a los vecinos). También tengo mucho más material para practicar y progresar, como varios volúmenes de la magnífica colección de Jazz de Aebersold. Puede que más adelante hasta me decida a ir grabando alguna cosilla para vosotros. Ya veremos.



De “ya veremos” nada, oiga. Como bien dices, ya no tienes excusa para colgar algún petrés con algo bonito.
23/11/2007 a las 0:10A disfrutarlo, sí señor.
23/11/2007 a las 11:05No hay excusa; hay que tocar. Tratamos al instrumento como una amante de segunda. Sabemos que nos salva la vida (por que nos la da), pero solo le dedicamos el tiempo libre.
25/02/2008 a las 15:57TOCAD TOCAD MALDITOS
Miguel, me alegro mogollón de que te pases por aquí y nos dejes tus sabias palabras. Tenemos que hacer un esfuerzo y tratar a nuestro instrumento como se merece.
25/02/2008 a las 16:56